Es de BIEN nacidos, ser AGRADECIDOS

Gracias

Diversos estudios realizados han puesto de manifiesto que los sucesos negativos tienen un impacto mayor en nuestro estado de ánimo que los positivos. Dicho de otra manera, el placer que supone encontrarse 100€ es menor que el malestar que implica haberlos perdido. Esta notoriedad de lo negativo nos lleva a que pongamos el énfasis en aquello que no funciona en vez de en aquello que va bien.

Este fenómeno es la base de lo que la profesora de Harvard S. Lyubomirsky llama “hedonismo psicológico”, según el cual tendemos a poner el énfasis en lo que nos falta en vez de en lo que tenemos y somos. Este mecanismo es muy perjudicial para las personas porque consigan lo que consigan, nunca será suficiente, siempre habrá algo más que conseguir que no nos permitirá pararnos, siempre estaremos persiguiendo algo y nunca alcanzaremos la meta. El panorama es absurdo y desolador. Como los hamsters en la rueda, siempre corriendo y no llegando a ninguna parte.

¿Qué  podemos hacer para salir de este laberinto? Pues algo tan sencillo como valorar y agradecer todo lo que tenemos, somos y hemos alcanzado en vez de poner el énfasis en lo que nos falta. Que salga agua caliente de la ducha, que comamos cada día, que haya gente que nos valore, que tengamos determinadas capacidades, salud,., son elementos cotidianos que podemos agradecer y no darlos por supuestos. Cuando agradecemos ponemos el énfasis en lo que tenemos en vez de en lo que no tenemos, justo lo contrario de lo supone el hedonismo psicológico.

Las ventajas de valorar lo que tenemos y ser agradecidos son inmensas. En un experimento llevado a cabo por los psicólogos Emmons y McCullogh se hicieron dos grupos de personas: al primero le pidieron que durante un tiempo fueran anotando cosas para agradecer de las que les iban ocurriendo a lo largo del día, y al otro grupo no le pidieron que hiciera nada especial. Con el tiempo, el grupo de los “agradecidos” resultaron tener mejor salud, ser más enérgicos, optimistas, generosos, cooperativos y felices que los del otro grupo. Vale la pena ser agradecido. Todo son ventajas, y no es muy difícil hacerlo.

¡Un fuerte abrazo a todos, y si queréis, en dos semanas nos vemos en el siguiente post!

Pablo Maella

7 Ppos para relacionarse bien con uno mismo (Y CON LOS DEMÁS)

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Somos libres y cada uno escogemos la “filosofía de vida” que queremos. Sólo nosotros podemos decidir cómo queremos vivir y qué principios seguir. Esta elección es vital porque según sean los principios que escojamos nuestra vida será, o bien algo que valga la pena, o bien simplemente una verdadera pena. Veamos algunos principios que van a hacer que nuestra vida sea útil y apasionante.

  • Tratar de conseguir objetivos relevantes. Aquellos que de verdad valgan la pena porque implican un bien para nosotros y para los demás.
  • Poner ilusión en lo que tengamos que hacer. No vamos a poder hacer siempre lo que nos dé la gana, pero sí que podemos tratar de hacer lo que tengamos que hacer con la máxima ilusión y sentido.
  • Ser responsables y cumplir con lo que nos hemos comprometido. El esfuerzo y la insistencia nos ayudan a conseguir las metas que perseguimos a pesar de las dificultades.
  • Interiorizar que no somos perfectos pero que tampoco es necesario serlo. Las personas somos imperfectas por naturaleza, por tanto es normal que a veces nos equivoquemos y que cometamos fallos. Cuando esto ocurra, tratemos de arreglar lo que se pueda arreglar, y aprender de lo que se pueda aprender, pero no nos frustremos porque hayamos fallado, porque no nos aportará nada bueno ni útil.
  • Convivir con la imperfección de los demás. Nosotros no somos perfectos y los demás tampoco, ¿por qué a veces les exigimos como si lo fueran?
  • Evitar la queja. Quejarnos no nos aporta nada más que energía negativa e impotencia. En vez de quejarnos, se trata de centrar nuestras energías en actuar para tratar de cambiar aquello que no nos gusta.
  • Valorar y agradecer lo que se tiene y dejar de poner el énfasis en lo que no se tiene.

Si tratamos de seguir estos principios, seremos más eficaces para alcanzar nuestras metas, y el camino será mucho más agradable. ¡Vale la pena intentarlo y está en nuestras manos el hacerlo!

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Pablo Maella

¿La experiencia PRofesional es MALA?

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Se prejubila y se despide a los empleados veteranos para sustituirlos por otros de menor edad porque hay directivos que piensan que las personas, a medida que se hacen mayores, son menos productivas. Pero, como mínimo, para profesiones intelectuales no deja de sorprender esa creencia. En principio, es mejor contar con una persona experimentada que ha tenido la posibilidad de desarrollar más capacidades, que otra más joven que todavía tiene mucho que aprender. La experiencia es un bien, ¿por qué no se valora?

Un estudio realizado por una universidad americana con un amplio colectivo de investigadores, concluyó que la probabilidad de publicar un descubrimiento importante no está relacionada con la edad, y que capacidades tales como la creatividad tampoco tienen una relación con los años que cada uno tenga. Dicho de otro modo, lo que el estudio demuestra es que los investigadores veteranos no son ni menos eficaces ni menos capaces que los jóvenes.

Si se prejubila a los veteranos por la creencia de que son menos capaces que los jóvenes, pero luego resulta que realmente no lo son, ¿no estarán los directivos de las empresas dilapidando talento sin ton ni son? ¿No estarán propiciando una bajada en la productividad de las empresas  justo por quererla aumentar de manera inadecuada?

La experiencia es un valor. En circunstancias normales aporta más valor una persona experimentada que otra que no lo sea. La madurez es un bien. No podemos quedarnos con la creencia de que lo joven siempre es mejor que lo viejo. A las personas las tenemos que valorar por lo que hacen y por lo que consiguen, no por los años que tienen. Además, ¿cómo pueden sentirse los colaboradores a los que se les recambia sólo por un hecho tan natural como es cumplir años?

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Pablo Maella

VIVIR es DECIDIR

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Nuestra vida se ve afectada por dos tipos de circunstancias: aquellas sobre las que no podemos influir y aquellas sobre las que sí podemos influir.

Haber nacido más alto o más bajo, americano o africano, en una familia rica o pobre, son circunstancias que nos afectan pero sobre las que poco podemos hacer. Como no podemos hacer nada, lo mejor es aceptarlas como puntos de partida de nuestra realidad, y centrarnos en aquello sobre lo que sí podemos influir.

Hay otras muchas circunstancias en nuestra vida sobre las que sí podemos influir, y lo hacemos mediante las decisiones que tomamos. Hemos decidido si estudiar o no, si casarnos, si llevar una vida saludable,., y estas decisiones han influido en nuestras vidas.

Cuando decidimos influimos en nuestras circunstancias. Según sean nuestras decisiones, nuestra vida será de una manera u otra. Podemos decir que nuestro pasado es la historia de las decisiones tomadas y que el futuro lo conformaremos a través de las decisiones que vayamos tomando.

De ahí la importancia de la toma de decisiones en las personas, ya que en último término cada uno es lo que decide ser. De hecho, tomar decisiones es la actividad más importante que realizamos las personas. Vale la pena ser consciente. Decidir es vivir, y vivir es decidir.

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Pablo Maella

¿VAlen realmente la PENA mis OBJETIvos?

Objetivos

Principios de año es tradicionalmente un tiempo para establecerse objetivos. Pues bien, no hay nada más triste que luchar duro para conseguir metas que no valgan la pena. Son esfuerzos derrochados, porque aunque hayamos conseguido nuestros objetivos, éstos no nos harán ningún bien.

En una ocasión un colega me decía, lamentándose, que había estado gran parte de su vida trabajando como un loco para una empresa, a costa de su vida personal, para que después con la crisis lo echaran sin más. Se dio cuenta de que había equivocado sus prioridades y de que había estado luchando por objetivos irrelevantes.

Algunas personas mayores también cuentan que muchos de los temas por los que lucharon, visto en perspectiva, no eran tan importantes y que descuidaron metas más relevantes por conseguir otras menos interesantes, y es que, lo que nos establezcamos como objetivos es lo más importante que podemos hacer.

Si nuestras metas son relevantes, nuestras acciones para conseguirlas tendrán sentido, pero si no lo son, todo lo que hagamos será poco significativo. Es decir, metas relevantes es igual a vidas relevantes, y metas intrascendentes es igual a vidas poco aprovechadas.

¿Y qué metas son las relevantes? Cada uno tiene que pensar las suyas propias. Pero sólo el ejercicio de reflexionar sobre qué metas queremos conseguir es muy sano y representa un gran avance en comparación con seguir objetivos, con el piloto automático puesto, sin saber si realmente es eso lo que queremos y lo que nos conviene.

Una vida satisfactoria es aquella donde se ponen las ilusiones y capacidades en tratar de alcanzar objetivos que valgan la pena, y donde no se desperdician los esfuerzos en intentar lograr metas sin importancia. Cuanto más significativas sean nuestras metas, mayor será nuestra ilusión para conseguirlas.

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Pablo Maella

¿Cómo ASCENDER en el TraBAjo?

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Solemos pensar que la clave del éxito de una carrera profesional ascendente es hacer un buen trabajo, es decir, cumplir con resultados, entusiasmo, talento y buena voluntad los distintos trabajos que nos vayan encargando. La lógica nos dice que si hacemos bien lo que tenemos que hacer nuestro trabajo será reconocido con justicia por nuestros superiores, y eso nos llevará a que nos ofrezcan mayores responsabilidades. Pero al parecer esto no es así. El trabajo bien hecho con frecuencia no conduce a ascensos.

Hace años un amigo descubrió que su jefe le evaluaba mal su desempeño con el único propósito de que otros colegas suyos no pusieran sus ojos en ese colaborador porque lo quería sólo para sus proyectos. Cosas de la vida, cuando al jefe de mi amigo lo ficharon en otra empresa, ¿adivináis a quien fue al único empleado que se llevó consigo?

El trabajo bien hecho a veces no es suficiente, con frecuencia se trabaja bien pero los que deciden acerca de los ascensos no se enteran, u otras personas que están más cerca de los que mandan se atribuyen los méritos de los que están haciendo un buen trabajo.

Todo esto me viene a la cabeza a raíz de la relectura del libro ¿En qué estarían pensando? de Jeffrey Pfeffer. El profesor de Stanford cuenta en el libro que trae como invitado a sus clases a K. Ferrazzi, un exitoso ejecutivo que hizo una carrera meteórica basada en un principio muy claro: estar físicamente cerca del poder. Se trata de conseguir que el poder sepa quién eres con nombre y apellidos y que le puedas contar lo que haces, o sea, que te puedas “vender” sin intermediarios, y que por ello seas capaz de generar confianza en los que deciden las promociones.

Ferrazzi, siendo un joven recién graduado, y teniendo una oferta de un importante consultora sobe la mesa, dijo que sólo la aceptaría si se le permitiría cenar un mínimo de tres veces al año con el presidente de la firma. Lo consiguió y eso fue el inicio de su meteórica carrera.

Personalmente pienso que hacer un buen trabajo es más relevante y gratificante que sólo buscar estar cerca del poder, pero la buena noticia es que no son incompatibles. Se pueden hacer las dos cosas al mismo tiempo, y conseguir así que la gente responsable ascienda en la empresa, que es lo que realmente necesitamos.

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Pablo Maella

Correr A Toda PASTILLA en la OSCURIDAD

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¿Sirve de algo tomarse la primera pastilla que tengamos a mano sin saber qué es lo que nos pasa? Lo normal y lo útil es averiguar primero qué nos ocurre y entonces tratar de poner el remedio más adecuado. Pues lo mismo pasa en gestión de empresas: antes de lanzarnos a hacer cosas tenemos que diagnosticar qué es lo más importante y prioritario.

Esto que parece tan evidente, no es lo que siempre ocurre, y con frecuencia tratamos de poner soluciones rápidas a los problemas antes de analizarlos detenidamente. Veamos un caso que ocurrió con una red de ventas que cada vez vendía menos. Para solucionarlo los directivos decidieron incrementar las comisiones. Dicho y hecho. Subieron el variable, pero las ventas no llegaron.

Si hubieran analizado bien la situación, como se hizo posteriormente, se habrían dado cuenta de que el problema no era la falta de esfuerzo del vendedor, y que por tanto, subir las comisiones no era de gran ayuda, sino que el problema era que llevaban muchos productos y además sin priorizar, y los comerciales no sabian por dónde empezar cuando estaban frente al cliente. Hubo que dejar de promocionar algunos productos y priorizar la promoción de los otros. Resultado: en poco tiempo las ventas se incrementaron. Y es que actuar sin diagnosticar es como correr en la oscuridad, tarde o temprano te la acabarás pegando.

Y ahora pensemos, ¿cuánto tiempo hace que no realizamos un diagnóstico sencillo pero completo de la situación de nuestra empresa? ¿Sabemos cuáles son los puntos fuertes y los puntos débiles de la organización? ¿Tenemos un eficaz plan de mejora en función de un buen diagnóstico? Si no analizamos, difícilmente mejoraremos aquello que es más relevante mejorar.

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Pablo Maella

RETAR y ERRAR: 2 Motores para Crecer

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Las personas capaces son eficaces, y las Organizaciones que cuentan con personas capaces son más productivas. Por tanto, seleccionar personas eficaces y potenciar su desarrollo es una de las vías claras para incrementar los resultados de una empresa.

Sobre la selección ya hemos hablado en otro post, vamos ahora a resaltar dos ideas para promover el desarrollo de las personas. No son novedosas, de hecho son archiconocidas, pero aun así creo que vale la pena tratarlas, porque por lo que veo, en las empresas se habla mucho de ellas pero se ponen poco en práctica.

La primera palanca para promover el desarrollo  es establecer retos. Es la mejor manera de aumentar nuestras capacidades. Las metas desafiantes pero asequibles, implican que tengamos que poner lo mejor de nosotros mismos, por eso consiguen nuestro desarrollo. Con el desafío liberamos potencialidades  que de otro modo se encontrarían aletargadas en nosotros mismos. El reto nos desarrolla, y su ausencia, nos adormece.

Pero cuando afrontamos retos, entonces se multiplican las posibilidades de equivocarnos. Y es aquí cuando entra en escena la otra palanca para promover el desarrollo: aceptar con naturalidad el error y aprender de los fallos. El fallo está inevitablemente ligado al desarrollo. Para lograr ser un gran encestador de canastas, antes tienes que haber fallado muchas, no hay otra manera posible de lograrlo. Por tanto, si queremos desarrollarnos, tenemos que tolerar el error, el nuestro y el de nuestros colaboradores, y por supuesto, ¡aprender de él!

Las empresas, si se lo proponen, pueden promover explícitamente el reto y la tolerancia al error en sus organizaciones. Vale la pena.  Las ventajas en términos de incremento de la eficacia así lo aconsejan.

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Pablo Maella

Dirigir PERSONAS sin INÚTILES Complejidades

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Hace ya unos años me encargaron un trabajo de investigación cuando estaba haciendo un máster en la London School of Economics. En el estudio me pedían que encontrara  evidencias científicas que demostraran si era cierto o no, lo que la mayor parte de la gente piensa que es verdad en gestión de personas.

El trabajo, aparte de para aprobar, me ayudó a descubrir dos cosas: la primera, que hay un trecho entre lo que las personas pensamos que funciona en dirección de colaboradores, y lo que la evidencia empírica demuestra que realmente funciona; y la segunda, que para dirigir eficazmente a los colaboradores tenemos que simplificar mucho, dejarnos de modas y de estériles complejidades.

Dirigir personas es entender que gestionamos a personas adultas y libres, y que por tanto, la clave de la gestión está en dar la máxima libertad y autonomía posible, para que el colaborador adulto y responsable la use para conseguir los resultados. Lo contrario, es tratar a las personas como a niños, en la medida que les decimos lo que tienen que hacer y cómo hacerlo.

La gestión eficaz de colaboradores es simple, porque se trata principalmente de fijar objetivos, dar autonomía para que se consigan, y hacer el seguimiento de los resultados. Otros elementos sencillos pero eficaces que favorecen la buena gestión de personas son:

  • Retar la personas con sentido común y sentido de la proporción
  • Hablar claro con los colaboradores, aclarar expectativas y dialogar
  • Respetar a las personas tal y como son (aunque sean distintas a nosotros)
  • Dar ejemplo

En algunas organizaciones se instauran sistemas de dirección de personas  recargados, complejos y barrocos, que no sólo no son efectivos, sino que incluso dificultaban la satisfacción de los colaboradores, aunque ni siquiera las propias direcciones de estas compañías, a veces, sean conscientes de ello.

Por si estáis interesados en saber más sobre el tema, os dejo un link con la página web www.pablomaella.com.  Allí podréis ver más artículos sobre mi libro “Gestionar con sencillez: mitos y realidades del liderazgo” donde hablo más del asunto.

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Pablo Maella

La PERFECCión no Existe. ¡La MEJORA Sí!

Perfection

El mejor descubrimiento que una persona puede hacer es darse cuenta de que nadie es perfecto. Nadie incluye a uno mismo. Aceptar las propias limitaciones es aceptar al mismo tiempo nuestra condición de seres humanos, y despojarnos de toda expectativa desmesurada de querer hacerlo todo bien.

Admitir nuestras propias limitaciones, es también aceptar la imperfección de los demás. Si nosotros no podemos ser perfectos, ¿por qué a veces parece que exigimos a los demás que se comporten como si lo fueran?

En las organizaciones pasa lo mismo: son imperfectas por naturaleza. Unas más y otras menos, pero todas imperfectas.

Pero que no exista la perfección implica  que siempre podemos mejorar. ¡Siempre! ¿Y por qué lo resalto? Porque hay  directivos que afirman que  sus organizaciones no necesitan mejorar, que ya hacen las cosas bien, y que los resultados les acompañan. Estas actitudes no son más que un freno a la mejora de la eficacia de la compañía, porque siempre hay aspectos a mejorar, y siempre se puede progresar, independientemente del  nivel de eficacia que una organización, departamento o persona tenga.

Y para muestra, un botón: ¿por qué el tenista Djokovic  entrena todos los días con tanta intensidad a pesar de ser muy eficaz en lo que hace? Porque sabe que, da igual dónde estés, siempre es fundamental ir mejorando si se quiere progresar.

Y en las empresas, ¿se busca de manera continua y sistemática la mejora, o ya se conforman a quedarse como están?

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Pablo Maella